Son las Calles
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Carta de un lector
miércoles, 22 de septiembre de 2010
En sueños lo pagarán
lunes, 20 de septiembre de 2010
She
Aburrido se torna un ciclo
con o sin mentiras o ilusiones
si es confianza lo que tengo en ti
o simplemente tu voz apaga esas voces
tarde o temprano creería en mí
y te diría lo que siempre supe
roma siempre es lo que sentí
y roma no te puedo pedir.
He tomado una decisión
aunque me cueste perderme
solo por decirte algo,
tienes todo lo que siempre busque,
y por cierto...
lunes, 23 de agosto de 2010
Son las calles

Son fuegos artificiales, hacen que mi pulso se acelere, que quiera caminar mas rápido, que mis ojos se humedezcan, que mi sangre se ennegrezca. No temo tener que saludar a nadie, pero temo mirar a los costados y perder algo, temo que al irme de aquí mi vida valga incluso menos que ahora. Son ruidos que van y vienen, son brisas que me sacan del coma. Son las calles de Santiago.
lunes, 31 de mayo de 2010
El Guitarrista III

No puede creer lo tonto que fue al dejar que esa droga sin sentimientos le quitara su talento para después arrendarselo a cambio de miradas irracionales y flores.
martes, 11 de mayo de 2010
Con Cifras me Basta

Es un rasgo característico de la cultura occidental sentir una desmedida curiosidad por el sufrimiento ajeno, no nos sorprende ver por televisión o en la prensa escrita “noticias” sobre sufrimiento, tragedia, violencia, muerte o sangre, incluso a mucha gente le interesa, ni siquiera se puede decir que nos “agrada” enterarnos de estos acontecimientos, dudo que alguien no sienta repudio al ver en el diario una portada como “Fue violada niña de 9 años”, o que una persona no se conmueva al ver una imagen de una casa en llamas que al pie rece “Aquí murió calcinada pareja de ancianos”. Pero ¿es realmente eso una noticia?, para mi la noticia nace de la incapacidad que tiene el hombre para estar en dos lugares a la vez y nos informa de lo que ocurre fuera de nuestro entorno, pero solo de aquellos hechos relevantes para nuestro diario vivir. No veo necesidad en mostrar algo tan íntimo como el dolor o humillación de personas que pasan por momentos difíciles solo para alimentar el morbo de un sector aparentemente inmune a los temas de fondo que se desprenden de tales acontecimientos.
Todo este comentario nace de la última ola noticiosa sobre accidentes automovilísticos, específicamente la muerte de 4 jóvenes en un choque en el cual un adolecente menor de edad en estado de ebriedad conducía a exceso de velocidad. No se puede negar que este tipo de hechos puedan llegar a servir como ejemplo para prevenir tragedias similares, aunque dudo que esta sea la intención de quienes emiten estas noticias, no se ve la razón de fondo en mostrar detalladamente el dolor de las familias afectadas, si quieren hacer un llamado de atención a esta juventud” irresponsable”, que claramente es el resultado de los valores que se le entregan en su entorno familiar, “núcleo fundamental de nuestra sociedad” etc. etc.; con cifras me basta.
jueves, 29 de abril de 2010
Un Guitarrista II
Ahora se dedica a vender helados en el paradero de micros, ¡helados!, ¡a gamba y a cien!, la gente que anda cagá de calor le compra, pero como ahora estamos en invierno no vende mucho, así que esta pensando en cambiarse de rubro y sacar la plata que ahorró de sus tocatas pa invertirla en un carrito de sopaipas, igual no es barata la gracia, tiene que sacar hasta la ultima chaucha de abajo e’ su colchón, pero falta arto pa eso, por que no es llegar e instalarse a vender, nopo, tiene que conseguir el permiso.
Como nadie le compra en invierno a veces le pide la guitarra a estos artistas ambulantes pa no aburrirse, ahí se pone a guitarrear con ellos y junta sus buenas lucas, incluso mas que con sus centellas. Una vez estábamos con dos amigos esperando la 501 pa ir a Placeres y lo escuchamos, en ese ambiente tan heterogéneo que es un paradero, este loco es capas de provocar que cada uno de nosotros inconscientemente se de vuelta a mirarlo, cuando ya despabilé de la impresión seguí conversando, pero como hipnotizado, como si no fuese capaz de escupir la mínima palabra sin esa música de fondo, mis amigos estaban en las mismas, presentes pero ausentes, la conversación es parte de la canción, la cantábamos nerviosos, si parábamos la cagábamos, el clímax de la interpretación se dio cuando comenzamos a hablar con desconocidos, con el primer pelafustán que se nos cruzaba, hablé de la vida con un Daddy Yankee, con un oficinista estresado, con un travesti, con un nortino y con un pascuense metalero, todos hablando por hablar, todos comprometidos con la canción.
Ya estaba medio oscuro así que devolvió la guitarra y se subió a la 501 apenas, no entraba nadie mas, yo me quede abajo por que el guitarrista me ganó el puesto, como cachamos que a esa hora íbamos a ir muy incómodos en la cromi tomamos un coleto y nos fuimos pa la casa.
El guitarrista vendedor de helados a esa altura ya había llegado a su hogar, le dolía el hombro por cargar los helados tantas cuadras, así que se tiró en la cama a dormir y no supo de nada hasta el día siguiente. Se levantó a los cabezazos, se lavo la cara y tomó desayuno, no trabaja en la mañana así que se ve los programas faranduleros con el asco mental que eso le causa. También escribe algunas canciones, pero no puede tocar por que ya no tiene guitarra, su único momento para la música es cuando pide una a los músicos callejeros. Sale con las mismas ganas, ropa y caracho a hacer su pega.
Ahora se dedica a vender helados en el paradero de micros, ¡helados!, ¡a gamba y a cien!…